Julio 20, 1969: Millones de seres humanos miran la pantalla de sus televisores, la gran mayoría aún en blanco y negro. No era la transmisión de un musical, ni la muerte de alguien importante. Se trataba del acontecimiento que cambiaría la historia y que daría de que hablar en las decadas venideras.
Desde hacía miles de años, el hombre siempre tuvo el anhelo de viajar al espacio. Quizá el sueño de toda la historia de la humanidad sea el poder visitar alguna de las miles de estrellas que vemos brillar todas las noches en los cielos. Cuando el ser humano desarrolló el pensamiento filosófico surgieron esas grandes dudas que hasta esa fecha fueron contestadas (independientemente de que crean o no en el pietaje de la NASA).
La carrera espacial había comenzado apenas una década antes, en plena Guerra Fría entre la Unión Soviética y los Estados Unidos de Norteamérica. Los rusos dieron un enorme paso al enviar a órbita a los primeros seres vivos, la perra Laika y el cosmonauta Yuri Gagarin. Pero fueron los norteamericanos quienes dieron el golpe final al crear las misiones Apollo y concretar en la No. 11 lo que tanto se deseaba: Que un ser humano pusiera un pie en nuestro satélite natural.
Desde la Edad Media y el Renacimiento surgió esa gran inquietud. Retomando a las leyendas y la mitología griega y romana de seres extraordinarios, dioses y titanes que vivían en Selene, la Luna. Llegado el Medioevo, genios como Leonardo Da Vinci o científicos como Galileo y Copérnico le dieron un enfoque especial a la Astronomía, ciencia que durante siglos fué considerada "oculta" por la entonces dominante Iglesia Católica y que condenaba a muerte a quienes osaran pensar que el espacio y todo lo que nos rodea es obra divina.
El hombre nunca cesó en el afán de creer que se podía ir mas allá, mas alto de lo que las aves vuelan, por encima de esas montañas que parecían estar pegadas al cielo. Dicho pensamiento generó cientos de novelas e historias de que es lo que realmente había en la Luna. Los siglos transcurrieron y la astronomía pasó de ser prohibida a ser ya una ciencia exacta en la que ya el orden era lo sobrenatural, sino la comprensión de que el planeta en el que vivimos no es el único lugar en el Universo, pues habían otros cuerpos celestes, estrellas, enanas blancas, sistemas solares y galaxias que rodeaban a nuestra Vía Láctea.
La inspiración llegó a los artistas, quienes plasmaban en lienzos y grabados lo que ellos creían se encontraba en el espacio exterior. Se escribieron obras teatrales para representarlo, alimentando la fantasía y curiosidad de las sociedades del viejo mundo, mientras que también en las tierras inexploradas de lo que hoy es América habían estudios al respecto, como los desarrollados por la civilización maya y los calendarios agrícolas basados en los ciclos lunares. El ser humano había plantado la semilla en su propia mente...aunque aún faltaba mucho para poner un pie en la Luna.
Llegado el siglo XIX y la Revolución Industrial, se crearon máquinas capaces de tomar imágenes y proceder a su estudio, como los daguerrotipos y el cinematógrafo. Al menos ahora, estudiar el espacio ya no dependía de un telescopio y los dibujos creados por el astrónomo, sino que había un registro gráfico que si bien no tenía tanta definición, era mas certero que los bosquejos hechos a mano.
El primer indicio de los viajes espaciales nació en la mente del escritor francés Julio Verne, considerado el padre de la ciencia-ficción. Su novela "De la Tierra a la Luna" creó el revuelo que ahora los científicos soñaban con realizar. Tanto así, que fue el cineasta Georges Meliè (también francés) quien creó la primera versión fílmica de dicha obra. El sueño comenzaba a concretarse...
Las primeras décadas del siglo XX sirvieron mas para el desarrollo de la teconología bélica que para la aplicación hacia las ciencias. Se dice que los proyectos espaciales datan desde principios del XX, pero los conflictos políticos, la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial retrasaron el trabajo de los científicos. Solo los independientes siguieron con sus trabajos, pero casi por el amor a la disciplina.
Al término de la IIGM, el orden mundial estaba dividido entre el Occidente representado por los Estados Unidos y el Oriente de la URSS. Luego del conflicto bélico, las disputas ahora no serían por ver quien era mas poderoso militarmente, sino en el ramo tecnológico. Llegados los 50's, se crean las agencias espaciales en Estados Unidos y la Unión Soviética, dando como resultado una revolución en cuanto a las comunicaciones. Solo faltaba "un pequeño paso".
Con la llegada de los años 60's y la bonanza económica en Occidente, se retoman los proyectos de exploración. Como parte de movidas políticas para aumentar su popularidad en este lado de la Cortina de Hierro, John F. Kennedy y el Congreso estadunidense aprueban el mayor presupuesto para la NASA en su historia -en aquel entonces-. Se desarrollan misiones de exploración previa para poder conocer a mayor detalle lo que había mas allá de nuestra atmósfera. Lo que antes se veía en las películas de ciencia ficción (cine de clase B) y series televisivas, ya era una realidad, la cual se concretó en la fecha mencionada en el inicio. Las primeras 10 misiones Apollo sirvieron de prueba y estudios para la posibilidad de hacer un alunizaje exitoso con seres humanos.
El 16 de julio de 1969 fué lanzada la misión Apollo 11. Sus tripulantes eran Buzz Aldrin, Michael Collins y Neil Armstrong. Tras 4 días de viaje (casualmente Verne predijo en su novela que el viaje se hacía en 97 horas), el módulo Eagle estaba listo para posarse en la superficie lunar. Era ya el 20 de julio y en la tarde se transmitieron las primeras imágenes a todo el mundo: El hombre había cumplido el sueño de toda su historia. Famosa es la frase dicha por Armstrong al poner pie en el suelo lunar: Un pequeño paso para el hombre, un paso enorme para la Humanidad.
Dentro de unas horas, se cumplirán 40 años de este suceso, el cual cambió por completo la historia de nuestra especie. Sea cierto o no el filme (pues hay miles de detractores en todo el mundo que ponen en entredicho su veracidad), no cabe duda de que quedan pocas fronteras para los sueños. Nadie imaginaba como sería hasta que esas imágenes llegaron a los receptores. La meta se había alcanzado al fin, y quizá Julio Verne hubiera estado orgulloso de ello.
Mack.
p.d. Para darle seguimiento a las actividades de aniversario, visiten la página oficial de la NASA: www.nasa.gov